¡Chocolate por la noticia! Por Mark Sommer
SERVICIO DE COLUMNISTAS DE IPS JULIO 2010 (IPS) - Como un manjar de casi irresistible atracción, el chocolate ha jugado siempre papeles contradictorios en la vida humana. Para aquellos que lo consumen se trata de una exquisita experiencia. Para quienes cultivan el cacao con el que se hace el chocolate, en cambio, muy a menudo tiene un sabor decididamente amargo. Para aquellos que luchan por sobrevivir con la mísera paga que reciben por los granos de cacao que recogen no hay satisfacción alguna sino penurias. Y muchos de los que cultivan cacao nunca han probado el chocolate, escribe Mark Sommer, periodista y columnista estadounidense.
Tal como es normalmente procesado, el chocolate es una golosina, no una verdadera comida. Pero el cacao es cultivado desde hace cuatro mil años y durante casi todo ese tiempo, menos en los últimos 150 años, ha sido un alimento y un medicamento, no una confitura. Algún indicio de su valor nutricional ha sido revelado en una reciente investigación científica en la que se indica que el cacao es rico en antioxidantes, flavonoides, epicatechin y otros ingredientes que protegen contra los ataques cardíacos, los derrames cerebrales, el cáncer y la diabetes. Pero la mayor parte del chocolate que se consume actualmente consiste en realidad en una mezcla de azúcar y leche recubierta con una capa de chocolate hecho con granos de cacao de calidad inferior, altamente propicia para estimular la obesidad.
Sin embargo, el chocolate no tiene porque ser malo para nosotros o un mal negocio para los cultivadores de cacao. Si es adecuadamente cultivado, procesado y comercializado puede ser una fuente de transformaciones en el sector de la alimentación y de la nutrición, reavivar culturas, beneficiar a la agricultura y a la biodiversidad, así como la salud personal y social.
En Brasil, la cabruca, un original método de cultivo del cacao de una antigüedad de al menos 250 años, deja intacta a la selva tropical original. Simplemente abre espacios debajo del manto de la selva para que allí crezcan los árboles de cacao. La cabruca tiene el potencial para proporcionar a los agricultores una parcial base económica para preservar las selvas tropicales que aún quedan en la vasta Mata Atlántica brasileña y para todas las selvas pluviales donde también se cultiva el cacao.
(FIN/2010)
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