CUBA ¿Tiempo de caminar? Por Leonardo Padura
SERVICIO DE COLUMNISTAS DE IPS JULIO 2010 (IPS) - Hace un año y medio, cuando el demócrata Barack Obama llegó a la presidencia de los Estados Unidos, ya el gobierno cubano estaba encabezado por el general Raúl Castro. A uno y otro lado del Estrecho de la Florida parecieron levantarse aires de renovación, doméstica e internacional, pues ambos mandatarios, en sus estilos y políticas, hablaban de la necesidad de cambios. Uno de los movimientos sobre el que se especulaba por ese entonces era una presunta modificación del viejo diferendo político entre ambos países.
Los más optimistas hablaban incluso de una posible flexibilización del embargo/bloqueo y hasta de una gradual supresión del mismo, habida cuenta su histórica inoperancia (derrocar el sistema cubano) y su repudio internacional, manifestado cada año en las Naciones Unidas. Más aún: el nuevo presidente cubano ofrecía su voluntad de sostener un diálogo sobre cualquier tema, solo condicionado por el respeto a la independencia y la soberanía de la isla, escribe Leonardo Padura, novelista y periodista cubano.
Los dieciséis meses transcurridos desde el ascenso de Obama han sido arduos para el presidente norteamericano, enfrascado en temas tan raigales como la crisis económica y financiera, su intento de modificar el sistema de salud norteamericano, y los graves problemas políticos y militares en focos explosivos como Afganistán, Irán e Iraq. Aun así Cuba ha tenido un espacio en su agenda, y a lo largo de este período se ha vivido una benéfica disminución de tensiones, se han derogado las medidas más drásticas de la administración Bush respecto a las visitas familiares de los exiliados cubanos y el envío de remesas, o a los viajes de académicos y artistas de la isla a los Estados Unidos: las cosas volvían, más o menos, al nivel que existía durante los años del presidente Clinton. Y allí se detuvieron.
En Cuba, mientras tanto, se han producido movimientos internos que, sin llegar a la profundidad esperada (y que se necesita, sobre todo en los sectores de la economía y las finanzas, en francas crisis), han alterado ciertas esferas de la vida del país: desde cuantiosos cambios de figuras en las estructuras de poder hasta la reducción de gratuidades sociales o la eliminación de disposiciones que impedían a los cubanos, por ejemplo, tener una línea de telefonía celular o alojarse en un hotel de playa, solo por ser cubanos.
La más reciente y significativa variación en la política oficial ha sido, sin embargo, el inicio de un diálogo entre la Iglesia católica cubana y el gobierno para tratar (hasta donde se sabe) asuntos tan sensibles como la suspensión de los actos de hostigamiento a las llamadas Damas de Blanco y el estatus y condiciones físicas de los presos políticos (no reconocidos como tales por el gobierno), terreno donde se han dado unos lentos pero importantes primeros pasos.
(FIN/2010)
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