Los peores pronósticos parecen cumplirse. Luego del estallido de la gripe aviar en el sudeste asiático, la influenza porcina hace sonar la alarma colectiva en México, América del Norte y todo el mundo. El sida, la fiebre del Ébola y el mal de las vacas locas también fueron, en su momento, novedades. La primera se convirtió en una epidemia mundial. La segunda pasó a las páginas interiores de los periódicos. La tercera tuvo una repercusión económica que superó los daños sanitarios. ¿Los efectos presentes o futuros del síndrome respiratorio agudo severo o de la gripe del pollo justifican la actual alarma? ¿Los gérmenes se aprontan para invadir a la población humana o se trata de una mera paranoia? ¿La respuesta de las agencias sanitarias mundiales como la OMS, y la de los gobiernos y los laboratorios farmacéuticos es adecuada? ¿Hasta cuándo los derechos humanos de los siempre difusos grupos de riesgo y la economía de los países pobres afectados seguirán constituyendo el grueso de las bajas? Lea más en IPS Noticias.
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