Una
nueva enfermedad ataca cada año a la humanidad. El
sida, la fiebre del Ébola y el mal de las vacas locas
fueron, en su momento, novedades. La primera se convirtió
en una epidemia mundial. La segunda pasó a las páginas
interiores de los periódicos. La tercera tuvo una repercusión
económica que superó los daños sanitarios.
¿Los efectos presentes o futuros del síndrome
respiratorio agudo severo o de la gripe del pollo justifican
la actual alarma? ¿Los gérmenes se aprontan
para invadir a la población humana o se trata de una
mera paranoia? ¿La respuesta de las agencias sanitarias
mundiales como la OMS, los gobiernos y los laboratorios farmacéuticos
es adecuada? ¿Hasta cuándo los derechos humanos
de los siempre difusos grupos de riesgo y la economía
de los países pobres afectados seguirán constituyendo
el grueso de las bajas? Lea más en IPS Noticias.
|